El Bizco en Teatro La Taperola
El Bizco
De Marta Degracia.
Grupo de teatro
Dirección: Hugo Mouján.
Asist. De dirección: Lucía Leigbourin.
Teatro del Artefacto, Sarandí 760, CABA.
Viernes de Agosto y Septiembre, 20:30 hs.
En una casita acogedora de alguno de los pintorescos barrios de nuestra Buenos Aires, se evocan los gloriosos tiempos de la década del 60s y 70s. Épocas de intercambio humano no virtual, de fotografías en blanco y negro y charlas eternizantes de mates. Tal es así que a lo largo de cinco bloques de esta emotiva obra de costumbres con la que más de uno se sentirá identificado, Ana (Cristina Miravet), su marido Alberto (Carlos Stasi) y un viejo amigo de la colimba y homosexual de éste último, Esteban (Marcelo Sanchez); se ven subsumidos en su tarea de hurgar dentro del baúl de los recuerdos. La noticia del periódico acerca de la muerte repentina de otro de los compañeros del servicio militar obligatorio, el llamado “el Bizco”, se convierte en disparadora de este desfile de imágenes pasadas. En un esforzoso intento por recordarlo, nuestros tres personajes recorren los archivos de sus mentes en busca de momentos llenos de esplendor. El conocido “¿te acordás de…?” se transforma en frase estereotipada protagonista de sus diálogos disparatados, cobra importancia fundante en búsquedas desesperadas por un pasado ya no existente, se convierte moneda corriente visible de relatos cargados de una profunda visión romántica y melancólica de la vida.
De lo que nuestros tres personajes no se dan cuenta es de dos cuestiones entremezcladas capitales, de las que subsumidamente versea la obra: por un lado, la vivencia en un pasado idealizado, la mirada nostálgica hacia un atrás ilusoriamente mejor que el presente; por el otro lado, la distorsión de la realidad. De este modo, cobra participación el personaje de Laura (Paula Lucas) que, sin darse a conocer las causas, Esteban lleva consigo a la casa del matrimonio amigo. Apartada de la escena central, retraída, ignorada y sentada a un costado; esta joven veinteañera será la pieza de engranaje entre ese pasado evocado y la triste y cruda realidad, entre un ya fue que intenta instalarse descaradamente en lo actual y la imposibilidad de concretarse ese deseo. ¿Por qué la frenética costumbre de etiquetar al pasado como ‘mejor’?, debiéramos preguntarnos. Como materialización de la conciencia negada de Ana, Alberto y Esteban, como personificación de la verdadera realidad; Laura nos muestra nuestra incapacidad, común a todo individuo de la sociedad moderna, de disfrutar nuestra contemporaneidad; hace emerger a la superficie nuestra resistencia por expresarnos autónomamente en la vida y llenarla de auténtico sentido; pone al descubierto la profunda estructura inconsciente de sentimiento de soledad que nos gobierna.
Con buenas actuaciones, con una puesta sencilla y con claros manejos de luces que nos trasladan del tiempo transcurrido al tiempo efectivo del aquí y ahora, El bizco conforma un mensaje de reflexión para nuestra sociedad alienada por falsas imposiciones culturales. En lugar de buscar nuestro sentido de la vida en la despiadada fantasía del pasado… ¿por qué no construirlo en nuestro presente?
Jesica Guarrina













